Las nunca bien ponderadas, azote de gerentes y políticos, pan de promesas electorales, volcán de desavenencias e ira de los indefensos pacientes.
Maldición de los facultativos, esclavizadoras de las consultas, maltratadoras de las revisiones anestésicas prequirúrgicas, malhadadas formas de engolosinar a la sanidad privada.
Hurto del sistema y causa del mismo.
¿Qué sería de la Sanidad sin ellas?
Supongo que todos podemos entender el alcance real de la problemática del que espera y desespera en esa interminable lista que la idem de espera.
Pero, ¿alguien las ha visto alguna vez?
Existen, vaya que si existen.
En mi labor habitual tengo la oportunidad de apreciarlas semanalmente y ver como crecen de forma indiscriminada hasta que plaf, como por arte birlesco, desaparecen de la faz de la tierra, menguadas hasta su mínima expresión y desaparecidas del control del aquí presente.
Pero como esto es una empresa que produce y produce sin cesar, no lo duden, la próxima consulta, de entre los 45 pacientes que tendré que ver, seguro que aproximadamente el 60% de los mismos volverán a formar parte de mi "zoo" particular.
¿Y a dónde van?
Ando buscándolas, pero vayamos a lo que interesa.
Trucos para burlar el derecho a ser paciente listado y esperado:
1. Preséntese por Urgencias y enfatice en los términos necesarios la dolencia que le atenaza (puede que cuele, puede que no)
2. Amenace: ponga demandas, ponga reclamaciones, ponga lo que tenga que poner. (Tenderán a hacerle caso).
3. Convenza: a su médico, a su cirujano, al que le mira con cara de ángel desconsolado (también tenemos corazón).
4. Pague: si hartos de lo anterior deciden buscarse la vida en la sanidad privada (servidor trabaja en la pública a tiempo completo). Le harán lo mismo por una "módica cantidad".
5. Ruegue: A María Santísima o al santo de su devoción. Ruegue que su cirujano no tenga que irse de vacaciones (que también tendrá derecho el hombre) y se acuerde antes de irse de su mal.
6. Busque: compare y si encuentra algo mejor, no lo dude, no existe.
Servidor, tiene el Cielo ganado.
Pero sigamos con el testimonio "ominoso" del que suscribe esta letanía:
Día de San Juan (felicidades a los Juanes, Juanitos, Juanitas, etc…).
Cumpliendo con la obligación impuesta por la sociedad, el meritorio sufridor accede a las dependencias de la casa del dolor presto a solucionar el envite que le han presentado dos de sus magníficos acreedores de sus actos y sus dolores.
Pues hala, solucionado.
¿Quién lo agradece?
Por lógica ambos "clientes". Pero, ¿el sistema?, ¿la sociedad?, ¿mi lumbago?.
Gracias y mención aparte para el anestesiólogo del día de hoy, majete el hombre, que ha accedido a mis ruegos para convertir lo que podía ser un día de San Juan tranquilo y acogedor a celebrar en "familia", en una forma de solucionar la lista de espera quirúrgica de la Sanidad mediante el ímprobo esfuerzo de aquellos dos "valientes" que accedieron a que éste, el que suscribe, sucumbiera ante su desazón y optara por solucionarles el problemilla por 2000 pelas la hora de trabajo (impuestos incluidos) que meritoriamente serán ingresados en la nómina del mismo por obra y gracia del agradecido sistema sanitario.
Pero qué a gusto se queda uno cuando ve a la gente satisfecha…