
“La diferencia entre los seres libres y los sumisos es que los primeros rechazan que a ellos los incluyan en los colectivos, que les llamen implicÃtamente no-personas, sino células. Pero luego están los que desean ser células y abdicar de su esencia humana, que lleva aparejada la libertad y (ahora viene lo malo) la responsabilidad como “la otra cara de la moneda”, inseparable de la libertad. Quien elige, se hace responsable de su acto. La huida de la responsabilidad hunde emocionalmente a la persona que la realiza sin remedio en su contrapartida: la renuncia a la libertad…”
Soberbia disquisición sobre las premisas de nuestro pensamiento en un lenguaje claro y eficaz que invita a reflexionar sobre lo mismo.
Por Vance.