
(Imagen cortesía de Bilbaopundit)
En estos tiempos en que la “memoria” tiene tanto valor (tanto más cuanto más pueda utilizarse para insultar al contrario) sólo faltaba encontrarse con referencias como la siguiente:
“Irán acoge un concurso mundial de caricaturas de judíos con premios de hasta 12.000 dólares”
Hasta ahí quizá pudiera parecer todo “normal” (siempre teniendo en cuenta que en cuestiones de raseros, nos ganan por goleada.
Pero ahondando un poco más en el titular “informativo” me encuentro con que la “sana” intención se transforma en algo aún peor:
“El Museo Palestina de la capital iraní acoge una exhibición-concurso de caricaturas sobre el Holocausto judío promovida por un periódico iraní en reacción a las polémicas viñetas de Mahoma publicadas en varios rotativos europeos que provocaron indignación y protestas en los países musulmanes...”
Por lógica la respuesta meritoriamente desproporcionada ante un hecho que posteriormente se demostró como falso y buscado para crear un ambiente desapacible, es aprovechado en estos momentos de indecisión mundial para arremeter contra el sufrimiento innecesario de más de 6 millones de personas que sucumbieron ante el delirio de un demente.
Si alguna duda quedaba sobre la nueva misiva iraní recomiendo encarecidamente este artículo: “¿Son fascistas los islamistas?”
Seguramente que el meritorio amante de la paz considerará una chiquillada el hecho, buscará justificaciones inalienables a su condición de sapiente conciso y mostrará la cara opuesta exhibiendo, como es menester, el holocausto “a lo israelí” que desayuna cada mañana comodamente sentado en su sillón.
Guerra de monigotes tenemos, pues.