
Basta con seguir con nuestra existencia (miserable o afortunada) y compararla con las de los demás (normalmente más miserable o más afortunada) para coincidir en la afirmación.
Pero como quiera que conciencia, concienciación, absorto mutismo y negación no permiten una conjugación cuando la desgracia nos bombardea dÃa a dÃa y desayunamos con vÃsceras en la caja tonta, almorzamos con infantes destrozados y cenamos con gritos de concordia por parte de los inefables maestros de ceremonia mundial, quizá sea bueno mantenerse al margen de las disposiciones moralmente adecuadas y dedicarse a otras intervenciones más útiles para la buena salud mental y fÃsica.
Y es que no cejo en mi empeño de intentar desentrañar por mà mismo y pretendo alejarme de la verdad “oficial” u “oficiosa” de cualquier tema, y en particular y dados los acontecimientos pretéritos y actuales, la particular y dolosa forma de entenderse entre dos facciones alejadas entre sà oficialmente desde hace mucho tiempo.
La articulación del mensaje ha llegado hasta lo más Ãntimo de nuestro pensamiento y lo hemos aprovechado en su corta extensión: repetimos como papagayos todo aquello que mentes más “ilustres” que las nuestras aprovechan para “vomitar” sea el tema que sea y más en este particular doloso que es la actual situación de violencia extrema entre nuestros “primos” israelÃes y nuestros “hermanos” musulmanes”.
Y empieza el desuello:
¿Entre un paÃs y un grupo de terroristas asesinos y sanguinarios que sólo comparten odio y venganza en su ser inducidos por una tremenda falacia que se inserta inconscientemente en su malestar perpetuo?
¿Entre un paÃs “terrorista” y un grupo de amantes de la libertad que luchan por defender su tierra heredada de sus ancestros y hastiada de sangre y lucha?
¿Entre un grupo de desheredados y otro grupo de lo mismo?
En un estado de guerra (no declarada, según dicen y por ello es menos guerra, claro), una respuesta “desproporcionada” (como si la posibilidad de elegir la misma se rigiera por cánones honorables) y el banquete de vÃctimas, ando más que absorto.
Entiendo que la situación es más compleja de lo que nos quieren dar a entender, pero no admito particularmente que piensen por mÃ, que me indiquen quienes son los buenos y los malos asà como tampoco admito utilizar la palabrerÃa sucia, rastrera y barata que a modo de hip-hop nos vomitan hasta la médula los medios ¿informativos? de este paÃs.
Ayer vi en el informativo de CNN una imagen de apoyo de manifestantes (no espontáneos) iranÃes al régimen de Hizbulá y en contra de Israel. Dichos manifestantes estaban conformados por un grupo incontable de mujeres que se “adornaban” con cinturones con supuestos explosivos. Esa imagen en la repetición de dicho informativo desapareció ¿magia?
No, manipulación.
Me niego a que me digan qué he de pensar.