
Porque de tres partes se ha compuesto la insÃpida posición para unos, manifiesta desvergüenza para otros y paradójica composición para los menos, la presencia de Ciutadans en el Parlamento Catalán.
Quizá ha escocido demasiado y sigue escociendo.
El descrédito que la prensa nacionalista ofreció ante el inminente desembarco de un partido configurado por una recua de titiriteros y plumas hirientes ha puesto el pie en la playa y avanza.
Pero el desasosiego de su presencia provoca indignas crÃticas y absurdas apelaciones que sólo demuestran cuán infame es la moral de los polÃticos profesionales.
No sólo Rajoy ha basado su crÃtica en la mediocridad de la comparación con el GIL o con el partido de Conde, además los más avispados seguidores de Pepiño los confunden con el PP, El Mundo y la COPE.
Quizá el subproducto de la imaginación no deja lugar a cualquier otra elucubración que se salga de un guión preestablecido de 3 palabras: “pipÃ, caca y agua”, pero alguien tiene que surgir como revulsivo entre esta panda de vividores y exigir un poquito de cordura.
Tienen buena pinta.
Veremos como se desenvuelven.
Mientras tanto, bienvenidos al infierno nacionalista.
La primera en la frente: te rompo la camiseta por fascista.
¿No se hace extraño encontrar a alguien que exige algo coherente?
Avancemos un poco más.
Que el sistema no es el ideal, es algo que seguro que todos tenemos más o menos claro.
Que el sistema es el menos malo de los sistemas, es la excusa peregrina que más pronto o más tarde surgirá en cualquier conversación sobre la bondad del idem.
Pero que el sistema que es el menos malo no sea capaz de arbitrar medidas y ejecutarlas…
La torpeza nos hará caer más aún.
Estos señores han demostrado que todavÃa es posible creer en algo. Y aunque ese algo se traduzca en un trasvase de votos de unos a otros con una pérdida cuantitativamente importante de escaños (que sólo servirán para demostrar quién puede tener derecho a más prebendas oficiales por el simple hecho de lucir un pin y un carné entre los dientes, que otros) algo se puede sacar en claro.
Alguien por ahà se está hartando.
Y ese hartazgo es bueno, a mi entender, siempre que se manifieste de esta manera.
Ahora sólo queda pedirle peras al olmo y esperar la autocrÃtica de cada uno de los polÃticos profesionales.
Esperemos sentados.